miércoles, 30 de marzo de 2016

DURMIENDO CON EL ENEMIGO.


Para nacer otra vez,
usted primero tiene que morir al yo

Quizás el título   DURMIENDO CON EL ENEMIGO

 asuste un poco, pero creo que aveces dentro de nosotros hay un enemigo que no quiere salir o dejarnos tener una relación con Dios.
Pablo dice en Romanos 7:19-25 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.

20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.

21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.

22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;

23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.

24 !!Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?

25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.



Usted debe perder su vida para salvarla. 

Usted debe convertirse en una criatura completamente nueva, con un nuevo corazón y una mente nueva.
Esto no sucede al leer las escrituras, decir una oración, mojándose, o diciendo que Jesús es Señor.
Si usted ha nacido otra vez, sus pasiones y deseos han sido crucificados para la muerte del yo.
Todo aquel que es nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 1 Juan 3:9

Debemos tener comunión con Cristo en sus padecimientos; 1 Ped 4:12-13
si vamos a reinar con él, debemos sufrir con él; 2 Tim 2:12
si vamos a vivir con él, debemos morir con él; 2 Tim 2:11
y si morimos con él, debemos ser sepultados con él, Rom 6:4
y al ser sepultados con él en el verdadero bautismo, también seremos levantados con él. Col 2:12

Debe haber un "venir a su muerte, sufrir con Cristo;"
y esto es necesario para la salvación;
y no temporalmente, sino continuamente: debe haber un "morir diariamente."

(John Richardson, ministro en el siglo 18): "El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios." No, el hombre natural, no regenerado, no puede ver el reino espiritual y celestial de Cristo, el cual permanece no sólo en poder, sino en justicia, gozo y paz en el Espíritu Santo; y el nacer otra vez no se debe hacer de manera imperceptible, no más que el nacimiento natural se puede realizar sin problemas; y pretender estar en Cristo y no ser nuevas criaturas, es absurdo; y pretender ser nuevas criaturas y todavía no poder dar cuenta de cómo esto fue realizado, es irrazonable; porque esto no puede suceder sin nuestro conocimiento; ya que nacer otra vez significa ser despertado y levantado hacia una vida espiritual nueva, por la cual se le da muerte al cuerpo del pecado de la carne y llegamos a vivir una vida de negación propia. Aquellos que son crucificados con Cristo son crucificados a sus pecados, ya que así como él murió por el pecado, nosotros debemos morir al pecado. En ese estado no vivimos por la carne, aunque vivimos, como dijo el apóstol Pablo, en la carne; pero la vida que estos viven es por medio de la fe en el Hijo de Dios. Y supuestamente, el tener todo esto, y mucho más obrado en nosotros, y que nosotros no sepamos nada de esto, es inexplicable.

La presunción de haber nacido otra vez, en vez de experimentarlo en realidad, es un cristianismo falso.
Tal cristianismo es de Babilonia y de la bestia con cuernos como un cordero que todo el mundo sigue.

Si usted ha nacido otra vez, Cristo ha sido revelado [visto, oído, sentido, experimentado] en usted.
Jesús ha resucitado en nosotros para ser nuestro verdadero Señor. 2 Cor 4:14, Col 2:11-12,3:1, Efe 2:6.
Pablo dijo: el Padre tuvo a bien revelar a su Hijo en mí, para que yo lo anunciase. Gal 1:15-16

Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Gal 5:20.
Si usted ha nacido otra vez, su naturaleza egoísta ya no vive, ha sido crucificada en la cruz interna de la negación propia.

El versículo que la gente usa, tomado fuera de contexto, para engañarse a sí mismos para creer que han nacido otra vez es el siguiente:

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios... 1 Juan 5:1.

"Ven," dicen ellos - "las escrituras prueban que he nacido otra vez porque creo que Jesús es el Cristo."

En 1 Juan 5, Juan define cuidadosamente cuáles son las experiencias calificadoras de un creyente que ha nacido de Dios:

un creyente nacido de Dios guarda los mandamientos de Dios, y éstos no son una carga; versículos 2,3
el creyente nacido de Dios ha vencido al mundo al crucificar su naturaleza pecaminosa, (los antojos prohibidos, los deseos apasionados, y la lujuria de ella), versículos 4,5
el creyente nacido de Dios ha visto en su corazón por la luz que manifiesta todas las cosas los tres testigos en la tierra: versículo 8
primero, el espíritu que da testimonio en la tierra, que los hace morir, que los circuncida, que los lleva a toda verdad;
segundo, ellos llegan a conocer el agua que es un testigo en la tierra; por la cual ellos son lavados, sus mentes, sus almas, sus espíritus, y en sus cuerpos, con esta agua pura; y
el tercer testigo es su sangre, y esta sangre de Jesús es rociada en sus corazones y conciencias; por la cual ellos son santificados, y ellos son limpiados de todas sus obras muertas, para servir al Dios viviente.
el creyente nacido de Dios tiene vida eterna en él, la cual es ser restaurado a la imagen espiritual de Dios en verdadera justicia y santidad. versículo 12
el creyente nacido de Dios no peca y no puede pecar porque está protegido por su Padre para no caer en ninguna tentación. versículo 18
Jesús vive adentro y controla al creyente. El creyente está en Cristo. El creyente está en unión con Cristo y el Padre. versículo 20
El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida, 1 Juan 5:12.
Debido a la caída de Adán, todos estamos muertos a la vida de Dios, Gen 2:17,3:24, y nuestro acceso al árbol de la vida ha sido cortado. La vida a lo que esto hace referencia es la vida de Dios, que es recibida cuando usted es liberado de todo pecado, trasladado al reino de los cielos, y entra en unión con Dios y Cristo. Tener la vida es tener a Cristo, quien es la vida, y es ser restaurado a la imagen espiritual de Dios en verdadera justicia y santidad. Tener la vida es estar en el reino comiendo del árbol de la vida otra vez. De la Palabra del Señor en el interior: "la nueva vida es tan radicalmente diferente como un hombre que ha vivido en un subterráneo toda su vida, que repentinamente sale a la superficie para ver el sol, el cielo, las plantas, los animales, el viento, las estrellas."

Aquellos que dicen que son cristianos nacidos otra vez que todavía viven en los deseos y placeres carnales del mundo, y por lo tanto todavía son esclavos del pecado, están difamando la verdad y creando confusión. De la Voz del Señor en el interior: "Por su evidente despliegue de pecado, los cristianos hacen que mi nombre sea blasfemado entre la gente. Saber que tú haz nacido otra vez es ver tu salvación aparecer en tu corazón. Tú eres un hijo cuando Jesús aparece en tu corazón para guiarte."

Otro gran error es asumir que nacer otra vez es tener una experiencia espiritual - cuando sólo es un llamado de atención - sólo la visitación de Dios ha usted, dándole una hambre de más de él, y motivándome a buscarle con todo su corazón - a buscar ver su rostro y estar en su presencia contínuamente.

Quisiera pedirles que todos juntos hagamos una profunda inspección de nuestro yo interior y veamos cuales son las cosas que nos impiden que Cristo se el señor de nuestras vidas.

 Crucifiquemos todo lo que no es del Espíritu para entonces poder decir

" Ya no vivo yo Mas Cristo vive en mi.

Gerardo Malovini.


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